Sep
17

Cuando tu gato envejece: cambios más importantes y cómo enfrentarlos

Un gato de interior puede llegar a vivir 20 años: bastante más que los gatos callejeros, que tienen una esperanza de vida de tan sólo cuatro años. Al cumplir ocho años el felino ha alcanzado la etapa senior de su vida y comienza a experimentar ciertos cambios en su comportamiento que tienen origen fisiológico.

En esta oportunidad conversamos con Victoria Guerrero, especialista en Etología Felina de Gats i Cia, quien nos explica cuáles son los cambios más comunes en los gatos mayores, sus causas y las claves para enfrentarlos, a fin de que el gato pueda vivir esta etapa de forma plena y feliz.

Disminución de la actividad

La disminución de su actividad es el cambio más evidente, pues los mininos destinan más horas a dormir y a contemplar, aunque eso no significa que un gato senior pierda el interés por el juego o por el mundo que le rodea.

Victoria aconseja respetar los momentos de descanso del gato y adaptar el juego a sus capacidades, así como facilitarle un poco más las cosas en casa, como poner su cama a nivel del suelo, ya que no cuenta con la misma habilidad de su juventud. También es probable que deba hacerse un cambio en su dieta, que será indicado por el veterinario.

También es aconsejable ayudarles con el acicalado, pues a los gatos les gusta estar limpios y su higiene corporal está íntimamente relacionada con sus niveles de autoestima. Hay zonas del cuerpo que les cuesta más limpiarse al hacerse mayores y, si les ayudamos a acicalarse cepillándolas, evitaremos que se les formen nudos y le ayudaremos a sentirse mejor.

Necesitan mayor tranquilidad

A la vejez le acompaña un deterioro en las capacidades sensoriales y cognitivas de los gatos, lo que conlleva a que les sea más difícil enfrentar los cambios: se mostrarán asustados y desubicados.

También se puede observar en muchos gatos que según envejecen buscan un mayor contacto con los humanos para que les dispensemos cuidado y atenciones, mostrándose más proclives a rehuir de los lugares ruidosos y ajetreados.

Ante esto, Victoria recomienda evitar en la medida de lo posible los cambios significativos, como introducir otro animal en la familia, las mudanzas o cambiar todos los muebles de sitio. Igualmente, si salimos de vacaciones, es preferible que alguien venga cada día un rato a casa para hacerse cargo del gato, en lugar de llevarlo a una residencia.

Los cambios fisiológicos

Al envejecer, los órganos del gato van perdiendo capacidades y en consecuencia se producen alteraciones fisiológicas. Son procesos complejos y muchos de estos cambios van enlazados unos con otros, como sucede con la artrosis, que hace que sientan dolor en las articulaciones, por lo que cada vez les apetece menos moverse. Al moverse menos, sus necesidades energéticas son menores y esto afecta directamente el peso y el apetito.

Igualmente, los problemas bucales en los gatos de edad avanzada son muy frecuentes, pueden verse afectados por  gingivitis o por la pérdida de parte de la dentadura, lo que también influye en el peso y en la disminución del apetito, debido a las molestias que les generan estos problemas.

Otro de los problemas habituales y con los que Victoria suele encontrarse en los chequeos de gatos senior son las enfermedades renales; se suele llevar al gato a consulta porque comienza a orinar fuera del arenero. “En estos casos, antes de consultar con un experto en conducta, hay que pasar primero por el veterinario para hacer una analítica de orina y descartar estos problemas”, advierte.

¿Cómo enfrentar los cambios?

Lo más importante para abordar este período en la vida de tu gato es enfrentar los cambios a través de la observación y la comprensión, prestar atención a los cambios a tiempo te permitirá adaptarte poco a poco a las necesidades del gato y  facilitarle la vida.

Se aconseja realizar como mínimo un chequeo anual de la salud del minino, sin embargo, a partir de los ocho años debes comenzar con los chequeos geriátricos, que son más exhaustivos y permiten realizar el diagnostico precoz de las enfermedades propias de la vejez del gato.

Si quieres que tu gato mayor tenga una vida feliz, lo más importante es quererlo, afirma Victoria. “Quererlo significa tenerlo presente, dedicarle cada día un rato de nuestro tiempo, para jugar, para hacerle mimos, para observarlo... Si le queremos y le cuidamos, seguro que disfrutará de esta etapa de la vida”.

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