Jul
14

El estrés gatuno en los viajes vacacionales

Es época de vacaciones y, con ellas, época de desplazamientos. Miles de personas salen de viaje en estas fechas para disfrutar de unos días de merecidas vacaciones.

Entre todos los preparativos que debemos hacer antes de partir, la decisión de llevarnos a nuestro gato es una de las que más quebraderos de cabeza nos trae.

Antes de decidir llevarlo contigo de viaje, ten en cuenta estas pequeñas características de los felinos que pueden hacerte ver que tal vez sea mejor dejarlo en casa al cuidado de alguien.

 

Los gatos son animales territoriales

Aunque depende del carácter de cada uno, en general se sienten confortables cuando son capaces de controlar una situación, eso significa que conocen su entorno y les proporciona seguridad.

¿Has visto a tu gato frotar el cuello, el mentón o la cola en algunas esquinas de la casa? Seguro que sí, ¿verdad? Pues este curioso comportamiento le sirve a tu gato para marcar sus zonas de seguridad. Impregnar la casa de feromonas le sirve para reconocer un entorno en el que se siente cómodo.

 

El miedo a lo desconocido

Pocos gatos se muestran tranquilos ante situaciones nuevas.

Sacarles de sus rutinas para meterles en un lugar pequeño y cerrado como es un “transportín”, llevarles durante largas horas dentro de un habitáculo que se mueve como es el coche y soltarles luego en un espacio que les es totalmente desconocido como el lugar donde vais a pasar juntos las vacaciones, suelen ser motivos de pánico extremos para la mayoría de gatos.

 

Las expresiones de miedo en los gatos

También en este aspecto cada gato es un mundo. Algunos gatos son muy expresivos a la hora de manifestar miedo o nerviosismo, pero la realidad es que muchos felinos no nos muestran signos claros de miedo como los que asociamos a otros mamíferos o a las personas.

La mayoría de gatos no tiemblan cuando tienen miedo, sino que se expresan de otras formas su malestar y debemos aprender a reconocerlas para detectar cuando lo está pasando mal.

-   Maullidos fuertes y seguidos, a menudo con una voz que no es la habitual

-   Pupilas dilatadas

-   Jadeo o respiración acelerada con la boca abierta

-   Orinarse o defecar fuera de lugar

-   Bufidos y agresividad frente a personas en quien suelen confiar

-   Falta de apetito

-   Miedo a salir de un rincón

-   Caída excesiva de pelo

-   Falta o exceso de acicalamiento

Todas estas expresiones de miedo o estrés se detectan en muchos gatos cuando intentamos cambiarlos de vivienda o les sacamos de su zona de confort. Si el episodio de miedo no resuelve de forma rápida se generarán cambios en el organismo del gato que le ocasionarán una alteración de su sistema inmunitario, lo que puede favorecer, a su vez, la aparición de enfermedades agudas o crónicas que pueden alterar su calidad de vida.

 

Si no tienes un gato excepcionalmente tranquilo y seguro de sí mismo tal vez sea recomendable que no le lleves de viaje y busques alternativas para dejarle durante las vacaciones. La mejor de ellas es dejarle en casa a cargo de alguien de confianza que le ponga comida, agua y le limpie el arenero y le hable y le acaricie solo si el gato tiene ganas de relacionarse.

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