Feb
05

La tenia en los gatos

La tenia es un parásito interno que afecta en todo el mundo a los mamíferos, principalmente a roedores, perros y gatos, pero también a las personas.

Se trata de un gusano plano de color blanquecino que puede llegar a medir varios centímetros de longitud. Su cuerpo está formado por una cabeza que tiene ganchos y ventosas que le ayudan a engancharse a la pared intestinal de su huésped, seguida de un cuerpo dividido en segmentos. Estos segmentos repletos de huevos se eliminarán con las heces del gato y los podremos detectar a simple vista como una pequeña estructura blanquecina parecida a un grano de arroz en las heces o en la piel de alrededor del ano.

Con el nombre de tenia, generalmente nos referimos a un grupo de parásitos internos llamados cestodos, que incluyen varias especies que pueden afectar a los gatos:

-    Taenia taeniaeformis

-   Dipylidium caninum

-   Mesocestoides spp

-   Echinococcus multilocularis

Aunque las cuatro especies pueden afectar a los felinos domésticos, la mayoría de infecciones en nuestra geografía son causadas por las dos primeras especies: Taenia taeniaeformis y Dipylidium caninum.

¿Cómo llega la tenia al gato?

Antes de convertirse en un gusano adulto, el cestodo debe pasar por una o dos fases juveniles o inmaduras dentro de otros hospedadores. Según la especie de cestodo, estos hospedadores que llamamos intermediarios serán roedores, aves, reptiles, anfibios o artrópodos. Cuando un gato ingiere un hospedador intermediario, las larvas de cestodo se liberan en su intestino y se transforman en gusanos adultos que empiezan a poner huevos para reiniciar un nuevo ciclo vital.

En el caso de Taenia taeniaeformis, el hospedador intermediario son los roedores (ratones, ratas, ardillas, etc). Cuando un pequeño felino caza un ratón puede contaminarse de los parásitos que transporta. Las larvas que contiene el ratón se instalan en el tracto digestivo del gato para evolucionar hasta una o varias tenias adultas, que crecen y se reproducen en el intestino del huésped.

Dipylidium caninum, en cambio, tiene como huésped intermediario a las pulgas. Si el gato está infestado por estos parásitos, durante el acicalamiento es muy posible que ingiera alguna de ellas. Cuando las pulgas alcanzan el intestino del felino, las larvas de cestodo se liberan para convertirse en gusanos adultos.

¿Qué le puede pasar a un gato infestado de tenias?

La mayoría de infecciones por cestodos cursan sin síntomas o, como mucho, generan picor e irritación anal, debido a la presencia de segmentos infecciosos alrededor del ano. Sin embargo,  el crecimiento y multiplicación de los cestodos en el intestino de nuestro gato puede llegar a causar problemas muy importantes.

Estas son las acciones de los cestodos en el gato:

- Obstrucción intestinal. Si la cantidad de gusanos es elevada, se puede producir una masa de gusanos que tapone el intestino y provoque vómitos, diarreas, estreñimiento, dolor abdominal o falta de apetito.

- Inflamación intestinal. Cuando los gusanos se adhieren a la mucosa del tubo digestivo, producen múltiples heridas que alteran el funcionamiento normal del aparato digestivo, poniendo a trabajar el sistema inmunológico y comprometiendo al gato frente a otras enfermedades.

- Desórdenes metabólicos. La sustracción de nutrientes esenciales y el desgaste energético que supone intentar eliminar estos “objetos extraños” del organismo puede acabar con signos más o menos graves de mala digestión, malnutrición, falta de vitaminas y enfermedades metabólicas como falta de calcio, entre otras.

Tratamiento y prevención de las tenias felinas.

La mayoría de gatos con gusanos en su interior pueden parecer perfectamente sanos. Habitualmente si el felino muestra signos de estar parasitado, la infección suele estar ya muy avanzada.

Como todos los gatos son susceptibles de ser atacados alguna vez por estos indeseables parásitos, lo ideal es realizar tratamientos preventivos de forma rutinaria. Si desparasitamos adecuadamente a todos los gatos de nuestro hogar, podremos mantenerlos libres de gusanos toda la vida y nos ahorraremos disgustos más difíciles de solucionar.

Si sospechamos que nuestro gato puede estar infectado, debemos llevarlo a su veterinario para que nos aconseje cómo actuar. Tras realizar un examen de heces para comprobar o descartar la presencia de gusanos, el profesional establecerá el tratamiento adecuado según el caso en particular.

Habitualmente, los tratamientos y la prevención de la teniasis se efectúan a base de antihelmínticos (productos antigusanos) de amplio espectro, administrados de forma regular durante toda la vida de la mascota. La forma más fácil de desparasitar a tu gato es a través del uso de pipetas.

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