Jun
13

Los gatos y su fascinación por el sol

Si te imaginas un gato, seguro que te viene a la mente la típica imagen de un felino reposado con posturas imposibles al sol. Y es que los gatos tienen una extraña obsesión con el astro rey. Los hay que reposan durante todo el día siguiendo la rotación del sol y poniéndose en rincones perdidos persiguiendo los rayos de luz. Pero, ¿por qué está obsesión?

 

A los gatos les gusta la sensación de calor

A los gatos lo que les gusta del sol es que les da calor. No solo persiguen los rayos de sol sino que invaden los rincones más calentitos de toda la casa. El sol consigue equilibrar el calor corporal. Los gatos mientras duermen (y duermen muchas horas al día, una media de 17) sufren una pérdida de temperatura. Es por eso que necesitan hacerlo en lugares calentitos para tener sensación de calor y equilibrar su temperatura intrínseca.

 

Tomar el sol: placer y salud

Para el gato tomar el sol es casi obligatorio, no solo para equilibrar su temperatura corporal, sino también por los beneficios que aporta a su salud. Por ejemplo, le ayuda a asimilar correctamente la vitamina D, que, aunque solo necesita pocas cantidades, es un nutriente esencial que le ayudará a regular el nivel de calcio y fósforo de su cuerpo. Y tampoco nos olvidemos del placer que produce dormir una buena siesta bajo el sol.

 

La luz y la muda de pelo

La muda de pelo es un mecanismo  de adaptación de los mamíferos que les permite deshacerse del manto de pelo que les abriga en invierno. Este mecanismo se activa y regula con la luz solar. Aunque para los gatos que viven dentro de hogares y tiene luz artificial puede que este proceso se vea alterado.

 

Tomar el sol sí, pero con precaución

Los excesos nunca son buenos. Por eso debemos ser nosotros los que estemos pendientes de la salud de nuestros peludos y regular las horas que pasan tumbados al sol. La recomendación es evitar el mediodía y las exposiciones continuas. Además,  no es lo mismo que nuestro gato tome el sol en verano que en invierno, ya que en verano los rayos del sol son mucho más intensos y el calor excesivo puede hacer que tu gato sufra un golpe de calor.

Asegúrate  que tu gato tiene un rincón fresco en el que pueda cobijarse del calor.

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